EL QUE CALLA OTORGA

Monumento en Dulce Nombre de Ciudad QuesadaDespués de estar aplazando durante hace ya algún rato el inicio de este blog, decidí no darle más largas y de una vez por todas, poner manos a la obra. Habiendo dado este paso, lo que queda ahora -que es lo más difícil según me dicen quienes ya tienen tiempo en esto- es disciplinarme para alimentar periódicamente su contenido. Mi esperanza es que sea un espacio de pensamientos y temas libres, en el cual podamos compartir pensamientos, opiniones, ideas, críticas constructivas, lo que respetuosamente queramos expresar. 

Ojalá podamos conversar de todo, absolutamente de todo. De política, de deporte y de religión por ejemplo; esos tres temas de los que se dice nunca hay que hablar, pero que al final de cuentas no veo motivo por el cual negarles un espacio, pues tocan de una u otra forma la vida de todos. Pero ojalá hablemos también de las cosas simples de la vida, victorias y derrotas, alegrías y tristezas, triunfos y fracasos, aquello que nos haga reír o lo que nos haga llorar y sobre todo aquello por lo que consideremos vale la pena vivir. Si algo es importante para alguien, ya solo ese hecho lo hará interesante. 

En las redes sociales y en muchas de las conversaciones que tengo diariamente -pues para ser justo, no puedo decir que son todas- veo en mucha gente un sentimiento de impotencia y de desesperanza. Un sentimiento interno de que este mundo no da en muchos sentidos, los espacios de crecimiento y desarrollo que antes teníamos. Hay mucho de razón en ese sentimiento, no digo que no sea justificado. Lo que si creo es que la mayor responsabilidad de la situación la podemos encontrar en cada uno de nosotros. Nos hemos conformado con ser observadores y no actores de la realidad en la que vivimos. En gran medida, hemos cedido el control y responsabilidad de nuestro futuro a todos, menos a nosotros mismos.
 
En su sentido literal, el título de este blog “El Que Calla Otorga” significa de que una de las formas en que he pensado puedo contribuir es compartir con mis amigos, desconocidos y cualquier persona que lo lea, todos los temas que señale anteriormente. No quedarme callado y otorgar, sino expresar.  En algunos temas estaremos de acuerdo y en otros no, pero ojalá podamos discutir, discrepar y apreciar la diversidad de posiciones, pensamientos y sentimientos del ser humano.
 
En un sentido no tan literal, sino más amplio, lo que quiero es llamar a la acción. Debemos de empezar a hacer y no que otros hagan por nosotros. En nuestro desarrollo y crecimiento individual no hay nadie que pueda hacerlo mejor que nosotros mismos y en un contexto social general, la realidad indica que ya el monopolio no es de un grupo o sector en particular.  Tenemos como generación que asumir responsabilidades, con ideas y liderazgos nuevos que permitan construir el futuro que queremos. No soy partidario de quedarme callado, con los brazos cruzados y “viendo los toros desde la barrera”. Creo que como seres humanos estamos llamados no a simplemente limitarnos a pasar por la vida sin hacer daño a nadie y viendo hacia adentro, sino más bien a vivir -en todo el sentido de la palabra- de tal forma que hagamos lo que podamos para hacer una diferencia, para tomar nuestra responsabilidad como personas y para tratar de dejar este mundo un poquito mejor de lo que lo recibimos.
 
Acompaño el inicio de este blog con una foto de un monumento que está en San Carlos. Para mi tiene un gran significado, pues se trata del lugar donde falleció mi abuelo paterno, un hombre de esos de acción y que falleció precisamente sirviendo. El monumento es una mano con el dedo índice apuntando a lo alto, a donde tenemos que volver a ver en todo lo que hagamos.
 
Así que los invito no a seguirme en este blog, sino a opinar, participar y expresarse de la forma que consideren mejor; a no callar y otorgar. Ojalá acepten mi invitación.

MI INVITACION A LOS POLITICOS

Mi invitación parte de una premisa sencilla: lean con mucha atención los resultados del pasado proceso electoral. No es para ningún partido o funcionario público en concreto, es para toda la clase política que fue electa en el Ejecutivo o en el Congreso y además, para aquellas personas que tienen incidencia desde la trinchera de los partidos.

A pesar de tener ofertas y discursos políticos diversos, existió una promesa en común empeñada por todos y cada uno de los partidos a los que los ciudadanos encargamos una parte del poder político; esta fue la de cambio, la de marcar una nueva época en la política de Costa Rica.

Ese cambio tiene que manifestarse en muestras sinceras, efectivas y reales de entender, ver y hacer política de forma distinta; sustentadas a su vez, en una renovada conexión de la clase gobernante con la realidad nacional, en que la sensibilidad a las necesidades de la sociedad costarricense, marquen el nuevo norte de la acción pública. Casi que obsesivamente, el bienestar del mayor número y el ciudadano, deben ser principio, fin y centro de la nueva democracia costarricense.

Honrar no el deseo, sino la obligación de cambio impuesta en los políticos electos y designados, puede ser más fácil de lo que ustedes creen. Ante todo –por más tonto que parezca- para satisfacer ese cambio, pues cambien; actúen diferente, logren salir del juego y la gambeta corta, para poner las “luces altas” del futuro del país; rompan los esquemas tradicionales y sean innovadores en el diálogo y en la consecución de acuerdos. Ejemplos de ello, los tuvimos hoy, cuando diputados de distintos partidos, pero representantes de la misma zona, se conjuntaron en grupos de trabajo para trabajar a favor de intereses comunes; se centraron en coincidencias y no en las diferencias.

Además de eso, pongan a funcionar de nuevo el gobierno; no hablo de las grandes transformaciones legales o de inversiones que no niego se requieren en muchas áreas, hablo de cómo el Estado empiece a hacer las cosas bien. Poder programar citas en la CCSS sin que el paciente tenga que esperar 3 horas; no llenar de trámites, costos y requisitos innecesarios al ciudadano; poner centros integrados de servicios estatales en las comunidades para que, por ejemplo, apostillar un documento pueda hacerse por correo y no viniendo hasta San José. Todas esas de cómo puede honrarse el término de servidor público, dando un servicio de calidad al ciudadano.

Del lado del Congreso, dejemos de lado las denuncias por persecución política en el Plenario y también, los actos arbitrarios desde la Presidencia de la Asamblea. Ya hace varias elecciones venimos votando por una Asamblea fraccionada y eso es un mandato para que se pongan de acuerdo. Saquen una agenda conjunta en que se detallen los proyectos –por simples que sean- en que hay acuerdo, los que hay acuerdo con algunas modificaciones y por último, en los que no hay acuerdo del todo; empecemos a sacar cada uno de esos. Empiecen a construir confianza entre ustedes, pero sobre todo hagan que los ciudadanos confíen en que ustedes pueden llegar a acuerdos.

Del lado del Ejecutivo, empecemos a ser sinceros. Si se emite un decreto de que se va a hacer algo, que no tenga que salir después de la información de que no hay contenido económico para cumplirlo. Que la ciudadanía pueda ver claridad en el camino que marca el Ejecutivo, pero con la seguridad de las expectativas que se le han creado, serán satisfechas.

Y a los políticos de todos los partidos, cambiemos el discurso. Olvídense de tratar de demostrar cual ha sido peor en el ejercicio del poder; dejen atrás los revanchismos, de demostrar que el de ahora, está haciendo lo que antes criticaba; pero además, el que antes criticaba, deponga la actitud de la crítica mal intencionada, cambiante según el lado del poder en que se encuentre. Piensen que son precisamente estas actitudes, las que degradan a la clase política como un todo y que el negativismo, no se…

EL REGRESO DEL RESPETO

Todos somos seres humanos distintos y que por ello, tendremos opiniones y visiones del país distintos.  El reto es entender que todos tenemos que convivir en esta patria y por ello, estamos obligados a encontrar puntos de encuentro que ayuden diseñar un modelo de convivencia balanceado.

ImageMe queda claro, cada día más que, el punto de partida y uno de los más grandes retos que tenemos como sociedad, es poder volver a respetarnos. Entender que en el diálogo político, en la expresión de nuestras opiniones e incluso en el debate de aquellas que no compartimos, deben privar las propuestas constructivas, aquellas sustentadas en argumentos, fundamentos y una intención de convencer.

El nombramiento de don Mariano Figueres en la DIS y una publicación hecha por don Johnny Araya ayer en su página de Facebook, han producido en las redes sociales y en las manifestaciones de muchas personas con las que he conversado –con contadas excepciones tengo que reconocer- ataques personalizados en contra de ellos, cargados de epítetos que no pueden ni repetirse.

Las guerras de insultos y acusaciones infundadas, nos hacen cegarnos ante los verdaderos temas de fondo que deben de discutirse. Para obtener la respuestas correctas como nación, debemos empezar a plantearnos las preguntas también correctas.

El tema de la DIS, más allá de la persona que la dirija, pasa por una discusión institucional. ¿Es necesario un cuerpo de inteligencia en el país? ¿Cuál es el papel estratégico que debe de jugar ese esfuerzo de inteligencia para Costa Rica? ¿Cuál es el papel que ha tenido la DIS o mejor dicho, para que ha sido utilizada en el pasado? ¿Cuáles cambios hay que hacer?

Las declaraciones de don Mariano al asumir el nombramiento, han proporcionado la respuesta a muchas de esas preguntas y dibujado su visión de la DIS. Podemos o no estar de acuerdo con lo que don Mariano ha manifestado –como me ocurre a mí- pero lo que no entiendo, es que poco del debate sea sobre eso y que la mayoría, se centre en temas del pasado de don Mariano.

En el caso de don Johnny, hasta donde conozco, sigue siendo un ciudadano costarricense en ejercicio, con plena libertad de expresar sus opiniones por las vías que considere o ¿simplemente ya no puede volver a opinar?

Critiquemos actitudes, hechos, posiciones, pero no personas. Si no nos gusta lo expresado por don Mariano o por don Johnny, pues expresemos cual es nuestra visión y nuestra posición razonadamente.

Soy de los que cree que pequeños cambios pueden causar grandes revoluciones. Que enorme diferencia podríamos hacer en la vida del país respetándonos. No significa estar de acuerdo. Significa que expresemos nuestro desacuerdo, pero aportando con fundamento y no quedándonos en el simple insulto personal, que al final no logra nada. 

Volvamos a respetarnos.

CELEBREMOS NUESTRO PEQUEÑO GRAN PAIS

ImageEl acto de transmisión de poderes del que mañana seremos testigos, es un piso más de la gigantesca obra democrática en la que todos los costarricenses, hemos sido constructores de una gran parte. Más que la representación simbólica del principio de alternancia en el ejercicio de gobierno, veremos la manifestación concreta del respeto de este país, por la voluntad popular expresada en las urnas.

Es triste cuando oigo a un costarricense decir que el problema de este país es que hay mucha democracia. Es para muchos un acto tan usual lo que ocurre en nuestro país un 8 de mayo de cada cuatro años, que fácilmente

olvidamos la lucha valiente que libran muchas personas en el mundo -tan largo de nuestro país como nos permitimos verlo, pero en la realidad tan cerca como en países hermanos de nuestra América Latina- contra los intentos de perpetuación en el poder de sus gobernantes de turno.

En nuestra patria no se encarcela a los opositores del gobierno; no se censura a quien critique al Presidente; no cerramos medios de comunicación; no tenemos un Jefe de Estado que pretende la reelección indefinida, y desde hace rato desterramos las dictaduras.

Estas realidades suenan tan elementales, que fácilmente podemos olvidar que son conquistas democráticas de Costa Rica. De destacarse, pero sobre todo de valorarse, pues un rápido repaso histórico nos recuerda que, por ellas, hemos pagado un alto precio en vidas de muchos compatriotas.

Así que mañana, como hacemos el 8 de mayo de cada cuatro años, celebremos esta patria; esa que abolió su ejercito, que invirtió en educación, que la apostó a los recursos naturales y que consolidó una de las democracias más destacadas del mundo.

Pero sobre todo, celebremos asumiendo la responsabilidad que todo eso nos impone: la de asumir nuestro destino histórico. Seamos ejemplo en la construcción de una república democrática moderna y tomemos el liderazgo internacional, para ayudar a otros países que bregan por libertades básicas. Se lo debemos a nuestros antepasados, a los que vienen en el futuro y a los pueblos hermanos que no gozan de lo que nosotros tenemos.

Este pequeño gran país tiene mucho que dar. ¡Vayamos por más!

 

NUEVA REALIDAD Y PARTIDOS

Las pasadas elecciones desnudaron que en Costa Rica, nos estamos enfrentando a un nuevo escenario de realidad política.

Hemos sido testigos de honor, de un proceso de cambio en el que una nueva forma de organización y de ejercicio efectivo del poder, ha desbordado las estructuras existentes, dejando a los partidos políticos como un actor más del sistema, de importancia, pero no el único.

De la misma forma hemos observado, como el elector se ha ido transformando del “militante” partidario, a un votante sin filiación política determinada; en cada proceso, analiza las ofertas electorales y toma su decisión de voto para esas elecciones. La mayor parte del electorado ya no está cobijada bajo una bandera partidaria, sino en un “cardumen” de electores otras motivaciones a las que, tradicionalmente, estábamos acostumbrados.

Con esas ideas en mente, consideré oportuno compartir algunas reflexiones de elementos que considero –de forma respetuosa- cada partido debe tomar en cuenta de cara al futuro; repasar sus tendencias históricas y los resultados arrojados por el pasado proceso electoral; así como los retos que enfrentan para reinventarse en este nuevo escenario.

LIBERACION NACIONAL

Fácilmente puede cometerse el error de ver, en las particulares circunstancias que rodearon a su candidato y a la campaña en las pasadas elecciones, la causa del desastroso resultado en las urnas del Partido Liberación Nacional. Ese es un camino, verlo como un tema coyuntural.

Sin negar el enorme impacto que los aciertos y desaciertos del candidato y del comando puedan haber tenido en los votos obtenidos, existe otro camino de análisis. Este es, ver las últimas elecciones efecto, como el resultado de un proceso que ha venido ocurriendo a lo interno y externo del PLN. 

Los resultados de la primera ronda del 2014, confirmaron la tendencia de decrecimiento de la base electoral del partido; la cual venía manifestándose ya desde 1998 y que tuvo en el 2010, una excepción coyuntural. Las elecciones de 1994 –las últimas del bipartidismo- mostraron a un Liberación Nacional triunfando con un 49.6% de los votos emitidos (39.30% del total del padrón) y que en conjunto con la Unidad Social Cristiana dominaban un 77% del total del padrón electoral. El número absoluto de votantes por Liberación Nacional fue de 739.339 personas.

Para las elecciones de 1998, 2002 y 2006, el Partido Liberación Nacional empieza a obtener votaciones menores en términos absolutos que las de 1994: 618.834 en el 98, 475.030 en el 2002 y 664.551 en el 2006. Para esa última elección, en que presenta como candidato al ex presidente Oscar Arias Sánchez y en que se centra la discusión en torno al TLC, el partido como porcentaje del padrón electoral llego a ser apenas un 26%, lejos del 39% que resultó 1994.Image

¿Cuál es la luz amarilla que debió ver el PLN? Pues que ante un padrón que crecía elección con elección, estaba captando cada vez menos votos o en términos prácticos, su base cada vez se hacía más chica.

¿Qué fue lo que hizo? Desde mi punto de vista nada. Ante la caída del Partido Unidad, que provocó una desarticulada oposición política y aprovechando como caballo de batalla el tema del TLC, el PLN se colocó el “respirador artificial” de los triunfos electorales en el 2006 y 2010, pero esto le impidió realizar una renovación pendiente desde el 2002 al menos.

Aun cuando, como dije los partidos de oposición al PLN no se lograron articular nunca; lo que si se articulo fue el electorado que se oponía al continuismo y se sirvió de las alternativas electorales existentes.

Paralelamente, en este mismo periodo al PLN empieza a modificar la composición de su base electoral. Simplemente, el PLN empieza a perder adeptos en las provincias centrales y empieza a ganar votantes en las provincias costeras, en otra época por lo general de arraigo muy social cristiano. El PLN empieza a perder las elecciones en la clase media de nuestro país.

El Partido Liberación Nacional deja de ser el partido de las grandes transformaciones y por el contrario, a partir del 2006 empieza a mercadearse como el partido defensor del “status quo”. Deja de proponer, deja de pensar, deja de innovar y en la práctica de sus dos ultimas administraciones, se dedica a “administrar” el sistema existente, sin proponer reformas apropiadas.

Al día de hoy, el Partido Liberación Nacional debe reinventarse internamente antes de presentarse con una propuesta de cambio ante el electorado. La resistencia de las estructuras actuales a ceder espacios de poder a nuevas caras, pero sobre todo ceder a una nueva forma de hacer política a la que no están acostumbrados, es el mayor obstáculo por resolver.

La primera tarea que debe tener el Partido es romper esos “mitos históricos” sobre los cuales ha venido operando. Aceptar que las cosas son como son, así de tonto como suena, que si uno quiere cambiarlas, lo primero que debe de entender es cual es su punto de partida, de donde está uno saliendo. Así debe abandonar ideas como que su base es un 35% del electorado, que esa base es un voto totalmente duro y que el Partido es una maquinaria electoral.

Lo cierto a hoy, es que el partido oscila entre un 17% y un 20% del padrón, sin crecer y más bien con tendencia a disminuir; que conforme se vio en la primera y segunda ronda el voto se ha “suavizado” y al el liberacionista está más abierto a otras opciones electorales si la que ofrece el partido no le parece conveniente; y que por las motivaciones que tiene ahora el elector, más que “aceitar” una maquinaria para sacar votos, debe buscar tener una reconexión con el electorado.

Esa reconexión con el electorado, pasa por el trago más amargo que debe el Partido tomar. Aceptar que siendo el Partido que más ha ayudado a la Costa Rica que hoy tenemos y que más ha contribuido y trabajado en el desarrollo de este país, esto ya no es suficiente para sobrevivir en el nuevo mapa político.

El partido debe de empezar a ver hacia delante, no hacia atrás como lo ha venido haciendo y ahí si, con propuestas de cambio, innovadoras y revolucionarias, ancladas en los valores históricos que deben guardar, presentar el Nuevo Liberación Nacional.

ACCION CIUDADANA

Si el último día que don Luis Guillermo Solís aparecía en las encuestas como el candidato del “margen de error”, alguien hubiera adelantado una predicción de 1,300,000 votos en segunda ronda, probablemente hubiera sido tildado de loco.

El PAC irrumpe en el escenario electoral por primera vez en el 2002 y logra arrancar de inicio 400,000 a los partidos tradicionales. El mayor peso de sus votantes se concentró en las Provincias de San José, Cartago y Heredia, en las cuales ha venido incrementando los votos que recibe (curiosamente en las que el PLN ha venido perdiendo votantes) elección con elección.

Cuando digo que el comportamiento del PAC ha sido inverso al del PLN lo digo en todo el sentido de la palabra. Desde su primera elección a hoy, ha venido creciendo en votación, salvo en el 2010 por cuestiones coyunturales.

Carece de una base electoral definida y más bien es un partido que, en simpatías, crece hacia las elecciones y decrece sustancialmente en periodos no electorales. Es tal vez el mejor ejemplo de cómo se comporta el nuevo electorado costarricense.

El PAC es un partido que le tocó estar en el momento correcto y en el lugar correcto. Su líder histórico logró contar con una buena base electoral que apoyaba sus posiciones, pero don Ottón es de esas figuras que –con razón o sin razón- generan también una base que lo considera fundamentalista, radical y demasiado conservador. Igual dosis de odio político que de amor. En una elección que para el PAC parecía de transición, puso en lugar de don Ottón a una figura nueva, que en la rebatiña publica que hicieron PLN, FA y ML, logro ponderarse como un cambio moderado. No se si queriendo o por accidente, pero ahí logró colarse el PAC de manera efectiva.

Los resultados de la segunda ronda hacen ver que el PAC capturó casi todos los votos de aquellos que lo hicieron por opciones distintas al PLN en la primera. El tema en esta elección no era un tema ideológico, como algunos comandos erróneamente lo plantearon. El gran componente fue un voto por el cambio, anti status quo y anti Liberación Nacional.

En la novedosa dinámica electoral que tenemos, el voto que obtiene es un voto “prestado para el cambio” y aquí es donde tiene su mayor reto don Luis Guillermo, pues en la práctica el PAC se ha mostrado como un partido en extremo conservador. ¿Cómo implementar cambios necesarios, aún y cuando vayan en contra de posiciones históricas del PAC?

Derivado de ello, tiene que tener cuidado en entender que no es un partido tan grande como su resultado electoral en segunda ronda. Si bien esa segunda ronda la gana claridad, es como una “segunda hipoteca” que debe de pagar pues son votos prestados de otros partidos distintos al PLN, que tampoco puede aún reclamar como suyos.

Gana el PAC las elecciones con una fórmula electoral que no tiene a nadie del PAC en ella; el Gabinete tiene pocos dirigentes tradicionales del PAC; y en la fracción parecen haber relegado a los dirigentes históricos del partido a un segundo plano. Todos estos son factores que debe ir basculando don Luis Guillermo y que tendrán impacto en su gestión.

El otro enorme reto que se le presenta es pasar de la oposición a ser gobierno. Es un juego distinto, en que la visión, el impulso y la gestión tienden a tener un ritmo y una presión mayores a los de su anterior papel; la forma en que logren hacer ese “cambio de camiseta”, determinará en mucho su éxito.

He hecho estas observaciones que tienen que ver más con el próximo gobierno que con su faceta como partido, pues en las circunstancias actuales, la consolidación del PAC como una opción viable de ejercicio del poder, pasa indisolublemente por lo que haga o deje de hacer en este gobierno.

Depende de su gestión el que logre posicionarse como opción permanente para el Ejecutivo o que vuelva a ser solo una de equilibrio legislativo. Esto afectará no sólo al PAC, sino a muchos otros de los partidos.

PARTIDO UNIDAD

Parecería totalmente injusto comparar el Partido Unidad de las elecciones del 94, 98, 02 y 06, con el que ha participado en las elecciones del 2010 y especialmente en el 2014.

Cuando se analiza la composición de sus votaciones, todavía no puede observarse una tendencia comparable de 1994 a 2014 y me atrevería a decir que es diferente. La Unidad es un partido en construcción, que empieza a tejer una base electoral urbana esencialmente y que se aleja de la base que tenía tan fuerte en las provincias costeras.

El resultado en las últimas elecciones creo que les debe haber sido satisfactorio. Su mayor acierto desde mi punto de vista, estuvo en que presentaron al votante caras que eran electoralmente nuevas, tanto para diputados como para Presidente. Eso los ha hecho posicionarse, para algún sector como una opción innovadora y sobre todo con futuro.

Su futuro electoral pasa por su acción legislativa. El Partido Unidad debe de aprender de los errores cometidos por otros partidos y buscar como crecer como opción. Su reto está en ser oposición constructiva, pero lograr mantenerse como eso, como oposición.

Al estar en ese proceso de reconstrucción que iniciaron casi desde cero, la Unidad debe buscar los espacios electorales que están quedando abiertos producto de esta elección. Podría intentar recuperar algo de lo que ha perdido ante el PLN, lo cual los pondría a competir entre sí y casi cancelarse y restarse o bien, podría ver como se ubica en lo verdaderamente novedoso.

MOVIMIENTO LIBERTARIO

Observando los movimientos que ha tenido el Movimiento Libertario en sus resultados electorales, notamos que sus tendencias son –guardando las proporciones- iguales a las del Partido Liberación Nacional.

Cuando el PLN sube el Movimiento Libertario sube y cuando el PLN baja el Movimiento Libertario igual baja. Esto habla de que el Movimiento Libertario no ha logrado diferenciarse de forma sustancial en el electorado, de una opción partidaria más grande y con más posibilidades de triunfo.

Este partido entra a la escena política como defensores del libertarismo extremo, movieron sus posiciones hacia un libertarismo más moderado y en las últimas elecciones, acabamos por ver posiciones más cercanas al social cristianismo histórico. Esto ha terminado por causar una confusión en el electorado de cuales son las ideas fundamentales que defiende.

A esto se ha conjuntado el fenómeno de que, después de ser el más acérrimo crítico del PLN en campaña, en su práctica legislativa, el Movimiento Libertario se muestra muy cercano al partido de gobierno.

Si recordamos porque se distinguió el Movimiento Libertario en sus inicios, fue por una oposición con base en ideas innovadoras. Para bien o para mal, en lugar de hacer crecer a su electorado, lo que ha hecho es mutar y adaptarse a posiciones más moderadas y de alguna forma, aceptó perder fuelle en su labor opositora.

El otro problema que tiene el Movimiento Libertario es que ya dejó de ser novedad. Un candidato que tiene 4 campañas electorales a cuestas ya no es una cara nueva y desde afuera, parece que la sombra de don Otto no ha permitido que crezcan liderazgos alternativos.

El Movimiento Libertario es de los que la tiene más complicada en estos próximos años. Tiene que ver como se diferencia, teniendo el peso de su líder histórico como jefe de fracción y además ver, como sin causarse más daño, se diferencia de lo tradicional.

FRENTE AMPLIO

El resultado electoral de la segunda ronda me deja claro que, contrario a lo que muchos leyeron del panorama electoral, no se trataba en esta elección de un tema ideológico. Era un desgaste de lo tradicional, que ha venido alimentándose por un deseo de cambio en la población.

En el período 1994-2010, el mayor resultado electoral obtenido por los partidos de izquierda fue de un 2.34% del padrón en 1998. En 2010 fue de apenas un 0.24%, por lo que el 11.67% obtenido en la primera ronda del 2014 debe verse con atención.

He insistido que es un error pensar que en cuatro años, surgieron 352.000 costarricenses que puedan etiquetarse, como lo hacen muchos, como de “izquierda extrema”. Son parte de ese nuevo grupo de electores que buscaron una opción distinta al PLN.

Ahora bien, el FA presentó una cara nueva y fresca. Su campaña nunca estuvo siquiera dirigida a la posibilidad de ganar la presidencia, sino a la de triplicar su fracción legislativa y pasar de 1 a 3 diputados.

El FA parece ser una opción demasiado extrema como para crecer más en el electorado; ya vimos como el candidato José María Villalta tuvo que moderar posiciones dirigidas a su base electoral tradicional, para poder atraer votos más moderados.

Su suerte electoral depende en gran medida, de cuanto logren moderarse y en eso, el gran reto es como operará su fracción en estos cuatro años venideros, pues parece más apegada a posiciones históricas que a posiciones inclusivas.

En el 2018, don José Maria Villalata tampoco será un candidato de novedad. El papel que pueda jugar en estos cuatro años, será vital para poder entender que tanto de la votación que obtuvo puede mantener o hacer crecer.

Y LA POLITICA CAMBIÓ

Sucede que, como todo en la vida, la política en Costa Rica cambió. En las elecciones de 1994 –la última elección del bipartidismo- los votos alcanzados por Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana representaron, en forma conjunta, alrededor de un 77% del total del padrón electoral de ese entonces. Visto de otra manera, un 23% de los costarricenses, mediante el voto hacia otras opciones o por la vía de la abstención, rechazaron las opciones electorales ofrecidas por esos partidos.

Curiosamente, en la primera ronda electoral del 2014, la votación que en forma conjunta obtienen Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana representa aproximadamente un 23% del total del padrón electoral; en otras palabras, la cifra opuesta a la de 1994. Con ello, un 77% de los costarricenses con derecho a voto privilegiaron otras alternativas o el abstencionismo.

Contrastando los resultados de esos dos procesos electorales y sumando a ese análisis, el resultado obtenido en la segunda ronda que acabamos de pasar, es evidente e innegable que la política en Costa Rica ha sufrido un cambio radical. Entender esta realidad, tiene como punto de partida, comprender que no estamos ante un tema coyuntural, sino ante un fenómeno que se ha venido gestando a lo largo de 20 años, conforme muestran los resultados de las elecciones intermedias a éstas dos.

Personalmente no percibo que los partidos hayan cambiado; no me refiero solo a Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, sino a todos en general. Los procesos y estructuras internas de los partidos son de corte tradicional y similares entre sí; e igualmente, su dinámica y los frutos que producen en épocas no electorales, distan mucho de ser radicalmente diferentes a lo que hemos estado acostumbrados de 1994 hacia atrás.

El cambio sustancial lo percibo en dos áreas externas a las estructuras partidarias. Por un lado, en el funcionamiento del sistema de organización política de nuestro país y por otro lado, tal vez con más fuerza, en la composición del electorado del 2014.

En el marco político general, por no hacer los ajustes necesarios de manera oportuna, pasamos de un Estado solidario y promotor del bien común, que brindaba un amplio paquete de prestaciones sociales y que contaba con una institucionalidad adecuada a esos fines, a un Estado en que la falta de transparencia es la regla, en que la clase política defiende el sistema como un fin en si mismo -sin entender que debe ser un medio interpretado por las necesidades sociales- y en que en el mejor de los casos, apenas alivia algunos efectos de nuestros problemas, sin entrarle a las verdaderas causas.

Los costarricense empezaron a sentir un país sin rumbo, en que la actividad política se redujo a una mera lucha de intereses por obtener o mantener una parte de un paste de beneficios que cada vez se reduce más y en que grandes sectores de la sociedad no sienten que ésta sea una sociedad de oportunidades. El sentimiento desafortunadamente no es equivocado, las raíces que tiene en la realidad terminaron por producir un sistema de organización política, basado en partidos, con el cual nadie se siente identificado.

La realidad de la deslegitimación acabó por desbordar al sistema y a los partidos. Nuestra forma tradicional de organizar el poder, no tenía credibilidad o identidad con aspiraciones sociales. Grupos de la sociedad civil empezaron por cumplir roles antes reservados antes a los partidos y vemos que las uniones políticas son temáticas y de corto plazo. Los partidos pasaron a ser un actor más dentro del sistema, de importancia, pero no el único.

Del lado del electorado, hemos sufrido una mutación muy radical. Por motivos de agrupación etaria, el electorado del 2014 es un electorado mucho más alejado de la Revolución del 48. Hay ya un grupo mayoritario para el cual don José Figueres Ferrer y don Rafael Angel Calderón Guardia, si acaso los conocen, son figuras históricas como para mí pueden ser –en distancia- don Ricardo Jiménez Oreamuno o don Cleto González Víquez.

Esa brecha generacional lógicamente produce que el conocimiento general de las conquistas que nos dejó la generación del 48 se vaya diluyendo conforme el votante se hace más joven. En la misma lógica, la sensibilidad hacia el costo y el proceso de construcción de esas conquistas, se va perdiendo según se va reconformando el padrón electoral.

La motivación del votante por ende cambia. La razones de un votante para elegir Presidente, dejaron de estar ancladas a razones de militancia personal o de tradición histórica; se van perdiendo aquellas manifestaciones de que mi abuelo peleó con don Pepe o en mi casa siempre hemos sido mariachis, con las que se justificaban los votos.

El nuevo electorado no está conectado a estructuras partidarias, está enchufado a motivos –racionales o emocionales- en que busca emitir un voto conforme a lo que el crea que es mejor del país, más allá de colores de banderas. El voto pasa a ser, de forma mayoritaria, para el candidato y no para el partido, que simplemente se reduce a un punto más a sopesar en la racionalización del sufragio, pero no en el único.

Los partidos políticos han cedido lo que históricamente consideraban sus bases históricas, a un “cardumen” de votantes que no tiene filiación política. En cada proceso este nuevo elector, analiza sus opciones y toma su decisión de voto, con base en las ofertas electorales de los candidatos de turno, “prestando” su voto al de su preferencia cada cuatro años. Esto hace que el tamaño de los partidos no sea ni tan grande ni tan pequeño como su última elección, pues las métricas de composición han cambiado.

Como manifesté antes, sucede que la política cambió en Costa Rica. Toca a los partidos reinventarse en este nuevo escenario, no hacia adentro como tradicionalmente lo han hecho, sino hacia fuera, hacia el ciudadano; pues para nadar en estas aguas, mandarán las ideas nuevas y los liderazgos frescos.La-ONU-felicita-a-Solís-por-su-triunfo-en-los-comicios-presidenciales-de-Costa-Rica

JUGAMOS COMO VIVIMOS

Seleccion-Femenina-Sub-entrena-Mundial_ALDIMA20131022_0041_3Seamos sinceros. Hasta pocos días antes de iniciarse la Copa Mundial Femenina Sub 17, la mayoría de nosotros estábamos totalmente desinformados de la realidad de nuestra selección de cara a este evento.  Fue bonito mirar como el país se volcó de corazón a apoyarlas, poder ser testigos del enorme esfuerzo de este grupo de muchachas y del gran potencial y talento de algunas de ellas.

Pero pasada nuestra participación y con el dolor de ser eliminados, surgió de nuevo un fantasma que muchas veces nos ataca a los costarricenses: buscar culpables. Con desconocimiento total del proceso, de la preparación, de las condiciones e incluso de una evaluación de las posibilidades reales que teníamos en este torneo, la mayoría de los costarricenses llegaron a la conclusión de que el culpable de nuestra eliminación era el director técnico.

No quiero con esto salvar de responsabilidad al entrenador, pero no creo que el frío esté solo en las cobijas. Lo que me temo es que, una vez más, señalemos un culpable lo despidamos y listo, no pasa nada más. Preferimos la superficialidad y la solución fácil, al análisis profundo y a la dura tarea de atacar las causas de una manera integral. Que distinto hubiera sido si les damos a estas muchachas mejores condiciones.

Alguien me dijo una vez que las cosas son como son, así de simple como suena; para cambiar y mejorar hay que aceptar esa simple verdad, las cosas son como son, no como deben ser o como quisiéramos que fueran.  En materia de futbol la verdad es que estamos lejos de ser una potencia; de veinte mundiales mayores solo hemos clasificado a cuatro, el primero de ellos hasta 1990; y en nuestras participaciones en todos los mundiales de cualquier categoría, solo hemos destacado en 3 ocasiones, en Italia 90, con la Selección de Juan José Gámez y con  la selección de Ronald González.

Esa es nuestra realidad, deberíamos ser al menos como Uruguay por decir un nombre y quisiéramos ser España, pero somos Costa Rica. Tenemos potencial si –esta selección femenina es otro ejemplo-pero hay que moldearlo. ¿Que podemos cambiar esa realidad? Estoy claro que si, pero para eso necesitamos desarrollar procesos a largo plazo de formación de ligas menores, foguear mejor a nuestras selecciones de todos los niveles, capacitar mejor a nuestros entrenadores, lograr mejores dirigentes, ponernos metas más altas y sobre todo, trabajar, trabajar, trabajar y trabajar.

Haciendo lo mismo que hemos hecho hasta ahora, obtendremos los mismos resultados. Podremos tener una participación destacada de forma aislada, pero no lograremos mejoras incrementales y sostenidas que nos permitan consolidarnos como un país en crecimiento futbolístico, exportador de talentos hacia mercados del primer mundo futbolístico.

Cuando veo nuestra actitud como país con respecto al futbol, veo en mucho nuestra actitud hacia la realidad nacional, por eso digo que jugamos como vivimos. Con poco queremos lograr mucho y haciendo menos, cada vez exigimos más. Nos emborrachamos de esa enorme mentira que dice querer es poder; la verdad es que querer no es poder, querer es poder sí y solo sí, estamos dispuestos a trabajar con empeño en conseguir lo que anhelamos. Nos preparamos a medias, no planificamos adecuadamente, tardamos en hacer lo que tenemos que hacer, nos quedamos en la “chota” y en la “serruchada de piso”.

Para crecer en la vida y avanzar en el camino al desarrollo, debemos definir a donde queremos ir, adaptarnos a los cambios, pasar de “ocurrencias” a planes de largo plazo, hacer sacrificios, disciplinarnos y sobre todo, como dije antes, trabajar, trabajar, trabajar y trabajar.

Ojalá que el futbol sea un reflejo de cómo vivimos, y que la realidad sea la de un país que cada día esta mejor, que se esfuerza por crecer día a día y que siempre mira hacia arriba y nunca hacia abajo. Ahí si juguemos como vivimos.